¿Puede ayudar la gastronomía al ecosistema?

¿Puede ayudar la gastronomía al ecosistema?

27 febrero, 2020 Desactivado Por Editor

El sistema de gestión ambiental se ha tornado cada vez más frecuente en infinidad de ambientes con el fin de ofrecer mejoras tanto en el ambiente laboral, como en el entorno local, lo cual incrementa la competitividad empresarial, un mejor ahorro de los recursos y un aumento de la calidad de vida de los ciudadanos. Hacer uso de bombas y válvulas que sean las más adecuadas en el ambiente gastronómico, puede hacer que una organización alcance un nivel medioambiental óptimo.

¿Cuál es el rol de la Gastronomía en lo que respecta al cuidado del ambiente?

Para quienes tienen como vocación la gastronomía, en la actualidad tienen como misión ir más allá de la solo innovación culinaria, pues este oficio se encuentra llamado al cuidado del medio ambiente, siendo este el gran reto de estos profesionales, los cuales deben afrontar en conjunto con los agricultores y los ingenieros de industrias alimentarias hacer uso de la mejor manera del consumo de las carnes y los cereales, para que estos sean lo más sostenible y competente tanto por lo que compete a las tierras, como a las aguas y otros recursos naturales, que suelen ser cada vez más escasos.

¿Qué se debe hacer ante dicha situación?

La población se ha visto incrementada a más del doble durante los últimos 40 años, por lo que muchas más personas requieren de alimentos, agua y diversos servicios que involucran al ambiente. La interrogante surge al no saber si el planeta se encuentra en la capacidad de saciar a una población de seis mil millones de carnívoros urbanos que coexisten en él. Es de tomar en consideración que, cada uno de los bocados que nos llevamos a la boca implica procesos complejos que conllevan problemas ambientales, donde en la medida pequeña, cada año suelen perderse al menos 19 millones de hectáreas que se han empleado para crear nuevas zonas de cultivo.

Un tercio de la producción a nivel mundial de cereales se usa para la alimentación del ganado y de las aves de corral, lo que implica que se requieren diez veces más cereales y granos con el objetivo de alimentar a una persona, que con anterioridad engordó a un animal que era de carácter comestible. Priorizar el consumo de carne y con ello el consumo de forma indirecta de los granos y cereales se hace cada vez menos sostenible, pro además compite por tierras, agua y otros recursos naturales, que cada vez resultan más escasos.

La gran interrogante que ahora nos surge es: ¿cómo se alimenta en la actualidad y como se alimentarán a las ciudades si a ello le sumamos nuestro apetito voraz que tiende directamente a afectar a los ecosistemas? No es sencilla la respuesta que podemos darle a tal cuestionamiento, pero ya existen una gran variedad de grupos que se enfoca en señalar un nuevo camino, y este es optar por lo orgánico, apoyando las pequeñas explotaciones agrícolas, donde se convierten las azoteas y los pequeños jardines urbanos en huertos pensando en la permacultura. Lo más idóneo sería conceptualizar nuevamente la manera en la que la comida debe dar forma a nuestras vidas.